Este espacio web se ha elaborado para dar a conocer el trabajo que realiza el Estado Peruano en favor a las víctimas de la violencia ocurrida en nuestro país entre los años 1980 y 2000, en cumplimiento de la Ley Nº 28592 y en el marco de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.
El órgano encargado de coordinar las reparaciones a las víctimas de la violencia es la Comisión Multisectorial de Alto Nivel - CMAN, presidida por el Presidente del Consejo de Ministros, Dr. Javier Velásquez Quesquén, en representación del Presidente de la República, Dr. Alan García Pérez.
En marzo de 2007, la CMAN aprobó iniciar la implementación del Plan Integral de Reparaciones - PIR mediante la puesta en marcha del Programa de Reparaciones Colectivas - PRC, interviniendo en una primera etapa en 440 centros poblados rurales altamente afectados por la violencia.
El Plan Integral de Reparaciones, como proceso, tuvo su lanzamiento en el emblemático Estadio Municipal de Huanta, el 16 de junio de 2007. En dicho acto, el Presidente Constitucional de la República, Dr. Alan García Pérez, acompañado por el Presidente del Consejo de Ministros, Dr. Jorge Del Castillo Gálvez, y el ex Presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Dr. Salomón Lerner Febres, hizo entrega simbólica de las primeras reparaciones colectivas a los pueblos que sufrieron la violencia que desencadenó el terrorismo en el Perú.
_____________________________________________________________
Discurso del Presidente Constitucional de la República, Dr. Alan García Pérez, en el acto de lanzamiento del Programa de Reparaciones Colectivas
Estadio Municipal de Huanta, 16 de junio de 2007
"Hoy, en presencia de Dios todo poderoso y a la búsqueda de la Justicia, venimos hasta ustedes en esta provincia, en la cual se alcanzó la más alta cuota de violencia y de crueldad en los años aciagos, para dar el primer paso de reivindicación y de reparación a las víctimas individuales y comunitarias, haciendo que se cumplan las recomendaciones (*) que se nos han alcanzado, para que poco a poco se abra camino a la reconciliación, se olviden los rencores y se perdone.
¡Dios es justicia, Dios es verdad, pero Dios es también perdón y misericordia! Y la verdad y la justicia tienen el objetivo de encontrar en el fondo de todos la hermandad, la fraternidad, la igualdad del prójimo. Por eso, enarbolando la bandera de la justicia, venimos ante quienes fueron víctimas inocentes, ante quienes no mancharon sus manos con sangre, sino que vieron sus hogares manchados por el dolor. Venimos ante ellos a dar el primer paso entregando estas reparaciones que ahora son colectivas, pero que van a encontrar, poco a poco, el camino de hacerse individuales; porque aquél que perdió a su hijo, a su esposo, a su esposa, aquel que perdió a su padre, aquel que vio truncada su infancia y su juventud, tiene también que ser reconocido por el Estado.
Reivindicamos, que así como hay derecho a la expresión y a la opinión, derecho a la participación, también hay un derecho a la justicia; y derecho a la Justicia es derecho a la igualdad. Justicia es Reparación, pero justicia también es vivir en un país igualitario que no desprecie a nadie. Que ve en el dolor del más pobre, lo mismo de terrible que en el dolor del poderoso, y que reconozca a todos como seres humanos iguales.
Hoy venimos a comenzar estas reparaciones, a las que nadie se puede oponer en nuestra patria, porque son Justas; porque se interrumpieron muchas vidas, porque muchos huérfanos quedaron, y porque necesitamos compensar.
Jamás la vida volverá, pero podrá abrirse en el corazón de todos el perdón, la misericordia. Volver los ojos al pasado no buscando revancha ni venganza; volver los ojos al pasado para comprender; y para que no vuelvan los errores, para que no vuelva el mal camino, ni la maldad. Para no permitir que se infiltre la violencia entre nosotros, porque conduce siempre a lo dramático y a lo terrible. Y a cosas, en verdad, irreparables ante las que sólo Dios, con su perdón y su misericordia, puede abrirnos un nuevo camino.
Por eso estamos aquí, con profunda emoción y sinceridad, para reconstruir nuestra hermandad de peruanos. Para reconocer a los más pobres entre los pobres. Para saludar, al huérfano, a la viuda, para saludar al que perdió a sus hijos, y decirles: ¡el Perú no te olvida!. Más allá de lo dramático de lo ocurrido, todos somos seres humanos y debemos ser recordados por igual.
Y la Democracia es Justicia, y la Democracia es reparación, y la Democracia es acercarse al que sufre dolor, amputación, pérdida. Por eso es importante este acto, que es en verdad histórico.
Venimos ante víctimas de la violencia, pero también pensamos en millones de peruanos que son víctimas del olvido. Porque a la base de todo está la terrible separación entre los que tienen y los que no tienen. Entre los que son ricos, o de alguna manera tienen algo gracias al Estado y a la modernidad; y los que no tienen, porque nacieron en Ande, sobre terrenos pedregosos. Los que no tienen porque no tuvieron, talvez, el alfabeto español. Los que no tienen, porque nacieron muy pobres. Y esa separación enorme que tiene siglos, es la que tiene que ser, de verdad, reparada en nuestra patria.
¡Viva Ayacucho! ?Viva Huanta! ¡Viva el Perú! "
(*) Recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) del Perú entregadas al Estado Peruano en agosto del año 2003. En cumplimiento de dichas recomendaciones, en julio de 2005, el Congreso de la República aprobó, por votación unanimime y multipartidaria, la Ley N? 28592, "Ley que Crea el Plan Integral de Reparaciones".